lunes, 15 de diciembre de 2008

Hoy he vuelto a leer a Viktor Frankl. Desde la facultad que no leía una de sus obras, a veces parece que un libro espera en un estante a que llegue su día, su momento, entonces te grita. No puede resistirme a esa llamada. 
Creo que nos conviene a todos enfrentarnos a nuestros fantasmas y a los de los demás, sabio ejercicio para aprender a relativizar, para ser capaces de valorar las pequeñas cosas que son importantes y para no preocuparnos por lo otro.
"El hombre en busca de sentido": las primeras páginas ya son desgarradoras, persecución, muerte, decisiones trágicas (mi vida o acompañar a los míos) y sobre todo un halo de esperanza. ¿qué nos mantiene aquí? La fe, el amor, la trascendencia, el miedo... Ni lo sé, ni creo que lo sepa jamás. Pero ya que estamos habrá que disfrutar, que aprovechar los momentos, el día a día. 
Habrá que disfrutar y habrá que preocuparse de lo importantes, hay tantas cosas que nos hacen llorar. Tanto dolor. Tanta miseria. Tanta crueldad: violencia, Guantanamo, bombas asesinas.
Y a pesar de todo Suave es la Noche.